· 12 min de lectura

Carta a mi primer portafolio: el proyecto que me enseñó a programar

Una carta personal hacia mi primera página web, el proyecto que marcó mi inicio como desarrollador y el que me recordó por qué elegí esto.

Personal Historia CaesarCode

Esta entrada es personal. Tan personal que me costó escribirla, porque no estoy hablando de código, ni de tecnologías, ni de arquitectura. Estoy hablando de mí, del que empezó sin saber nada, del que se equivocó mil veces y del que hoy puede ver hacia atrás y agradecer cada uno de esos errores. Esta es una carta hacia mi primer proyecto web, mi primer portafolio: CaesarCode.


A lo largo de mi carrera como ingeniero en computación realicé varios proyectos de programación, algunos muy sencillos como calculadoras, calendarios, mini juegos como Snake o carrera de figuras (camiones) en donde el propósito de estas actividades claramente era incentivar y desarrollar mi lógica de programación. A su vez también llegué a tener varias clases de desarrollo frontend en donde principalmente tenía como propósito realizar conexión con base de datos — en mi caso tuve experiencia con MySQL utilizando de por medio XAMPP y HTML básico para agregar inputs, botones, types para adjuntar información a la base de datos, esto obvio agregándole estilo mediante CSS y algunas animaciones mediante JS. Esta fue mi primera cercanía hacia el entorno de desarrollo web.

Aportando mis proyectos de backend básicos me entró el gusto por desarrollar mi propia página web. Aquí hubo varios “bajones” en los cuales siempre se me llegó a comentar que habla más de ti un buen currículum que una página o que simplemente era una pérdida de tiempo. Más bien para mí que siempre fue alguno de mis “sueños”, viéndolo más como un reto que como una publicidad hacia mi persona en el ámbito profesional, así que me puse manos a la obra.

El desarrollo empezó en especial informándome de lo principal y necesario que necesita un portafolio: presentación, nombre, profesión, proyectos, línea de tiempo de trabajos o aportaciones a alguna empresa, y al final un apartado de contactos para proporcionar redes formales como LinkedIn o simplemente el banco de repositorios como GitHub para llevar registro de mis proyectos.

Una vez con la información básica de los requerimientos de una página básica, me empecé a inspirar de páginas hechas por otros desarrolladores famosos los cuales me inspiraron en adjuntar varias cosas a mi página. También siempre fue mi intención tener algo más de interacción en cuestión de registrar a los usuarios que pusieran su información en un registro de contacto en mi misma página para después informar a todo aquel registrado en mi página para mandarle un correo ya sea de un nuevo proyecto, publicación de blog, o aportación para hacer una publicidad pasiva de mis aportaciones en mi perfil profesional lo cual… nunca logré, ya que entre la universidad, vida social, vida laboral, me impedía hacer una implementación así. Así que simplemente decidí por el momento dejar esa pestaña en el navbar como un easter egg el cual al entrar te mandaba a un 404 con un juego interactivo del T-Rex de Google en el cual varios de mis amigos/compañeros únicamente entraban a mi página a competir en este mini juego y presumirme hasta donde habían llegado, recordándome por qué hice este proyecto, el cual su principal propósito siempre fue ponerme un reto, cumplir un sueño e imponer presencia y diferencia entre mis demás competidores en el ámbito laboral.

Y aunque ahora estoy 1000 veces más orgulloso de esta página actual, siempre mantendré mi primera página web como una parte de mí, un proyecto que me enseñó que tropezarme estaba bien, inspirarse y ver en esas ideas mejoras está bien, dejar los comentarios negativos atrás ya que no todos tienen el valor de hacer algo sin una recompensa económica más allá de la satisfacción que un reto te puede dejar, haciéndome diferenciador entre mucha gente demostrando no solo con una página sino con la experiencia y desarrollo de todas esas complicaciones de HTML que me impedían visualizar mi página, todos los errores provocados en CSS con colores que no cuadraban simulando que soy un diseñador cuando no sabía qué era una paleta de colores, cuando JS me tronaba toda mi página por una simple animación. Todos estos errores fueron lo que siempre me recordarán que si te crees capaz de hacer algo que vale la pena, hazlo, ya que tal vez nadie vea tus resultados, tal vez nadie admire tus logros, pero no importa estar en el ojo público, ya que creo que todos en el ámbito de la tecnología empezaron con una simple solución… y eso es lo que nos llevó a entender toda la tecnología que nos rodea.

Así que esto es más una carta hacia mi primer proyecto, mi primer pilar que me apoyó en mis primeras entrevistas, que habló por mí en mi ausencia en red, el que inspiró a mis compañeros a hacerse destacar entre otros que pensaban que era una pérdida de tiempo, en la alegría que me generaba ver a alguien buscándome en Google y encontrar mi página como si de un tesoro se tratara. Ya que hoy vemos que es normal estar en el foco público de las redes, pero pocos hablan de dejar huella en internet y no con el propósito de ser millonarios o tener aprobación de los demás, sino de simplemente demostrar que es posible, y hacer que ese pequeño ingeniero interior se sienta feliz sabiendo que en unos años su huella digital cumplió con un simple propósito el cual fue: saber que era posible y que si puedes imaginarlo, puedes programarlo.

Gracias por haber leído este episodio de mi blog y espero que hayas presenciado mi trayectoria como ingeniero de software desde mi antigua página.